Cómo ayudar a tu familia a reconocer mensajes sospechosos
Un plan familiar funciona mejor cuando todos saben a quién preguntar y qué hacer durante la duda. Puedes prepararlo con ejemplos ficticios, sin enviar trampas reales.
Rellenar nuestro plan familiar
Empieza con una regla compartida
Propón una frase fácil de recordar: «Si me piden dinero, un código o instalar algo de forma inesperada, paro y lo compruebo». El objetivo es reconocer el momento de decidir, no memorizar todos los nombres de las estafas.
Evita frases como «eso nunca te pasaría si prestaras atención». Si alguien teme una reprimenda, puede tardar más en pedir ayuda. Una respuesta útil es: «Gracias por decírmelo. Vamos a ver qué ocurrió».
Ensayo 1: un supuesto cambio de número
Preguntad cómo confirmaríais la identidad sin utilizar exclusivamente ese nuevo contacto. Una opción es llamar al número que ya teníais o comprobarlo con otro familiar por una vía conocida. Escribir detalles personales en la misma conversación no garantiza quién está al otro lado.
Ensayo 2: un paquete inesperado
Imaginad un aviso que pide un pago pequeño para liberar un envío. La tarea consiste en localizar el pedido desde la tienda donde comprasteis. Si no hay un pedido conocido, no paguéis para intentar averiguar de qué se trata.
Ensayo 3: una amenaza de bloqueo
Inventad un aviso que da diez minutos para introducir la contraseña. Practicad abrir la aplicación por vuestra cuenta y buscar avisos allí. Si sigue la duda, la siguiente acción es contactar mediante un canal oficial conocido.
Preparad una tarjeta de ayuda
- Una persona de confianza a la que consultar.
- El lugar donde encontrar el contacto oficial del banco.
- Las aplicaciones habituales para comprobar pedidos o cuentas.
- En España, el enlace a la ayuda en ciberseguridad de INCIBE.
No incluyáis contraseñas, códigos, números completos de tarjetas ni copias de documentos. Guardad la tarjeta donde resulte fácil encontrarla. La plantilla de la sección Recursos se puede imprimir y rellenar a mano.
Repetid la práctica cuando cambien las circunstancias
Un móvil nuevo, una cuenta distinta o una primera compra online son buenos momentos para revisar el plan. No hace falta organizar un examen. Bastan dos preguntas: «¿Cómo lo comprobarías?» y «¿A quién pedirías ayuda?».
Estos ejercicios son propuestas educativas propias. No sirven para diagnosticar un mensaje ni sustituyen el soporte ante un incidente real.
Organiza una práctica con tres papeles
Elegid a una persona que lea el ejemplo ficticio, otra que explique qué haría y una tercera que compruebe si el plan puede realizarse. Si sois dos, compartid el último papel. Avisad desde el principio de que es un ejercicio; no enviéis mensajes engañosos por sorpresa ni uséis enlaces activos.
La persona que responde no necesita descubrir «la trampa». Tiene que proponer una comprobación concreta. «Tendría cuidado» deja el paso sin resolver. «Llamaría al contacto que ya tengo guardado» permite practicar una acción. La tercera persona pregunta qué haríais si ese contacto no responde, sin convertir el silencio en una razón para pagar.
Cuando la persona de confianza no responde
Preparad una segunda vía conocida y acordad qué peticiones dejaréis en pausa mientras confirmáis. No utilicéis como alternativa el teléfono o el enlace incluido en el propio mensaje sospechoso. La orientación de la FTC sobre phishing recomienda verificar mediante datos de contacto que sepáis que son auténticos.
Si tu familiar ya ha pulsado, escrito datos o pagado
Empieza por escuchar lo ocurrido sin pedirle contraseñas. Anotad qué hizo, en qué servicio y aproximadamente cuándo. Separad «recibí un mensaje», «abrí la página», «introduje datos» y «autoricé una operación»: cada acción lleva a un recorrido distinto en Ayuda inmediata. Podéis marcar varias.
Si os sentáis juntos, deja que la persona maneje su dispositivo y escriba sus claves. Explica qué vais a comprobar antes de cambiar ajustes. Si no entiendes un paso, consulta la ayuda oficial; no improvises ni prometas recuperar dinero o cuentas. El directorio de España reúne canales para pedir orientación.
Cómo saber si el plan resulta utilizable
Al terminar, cada persona debería poder explicar con sus palabras cuándo pararía, dónde buscaría un contacto conocido y qué haría si ya hubiera actuado. Si uno de esos pasos queda sin respuesta, trabajad ese punto y repetid solo el ejemplo que lo pone a prueba.
Preparad vuestro plan familiar imprimible con una persona principal y una alternativa. Guardadlo en privado: contiene datos de contacto, aunque no incluya contraseñas. No publiquéis la tarjeta en redes ni la enviéis a grupos amplios. El objetivo es disponer de ayuda accesible sin convertir a un familiar en el guardián de todas las claves.
Fuentes y alcance
Consulta documental: 11 de septiembre de 2026. Los ejemplos y ejercicios son propios y ficticios. Elaborado con apoyo de IA; no consta revisión profesional de ciberseguridad. Cómo preparamos el contenido.
Practica con un ejemplo
Elige qué harías ante seis mensajes ficticios y consulta la explicación de cada caso.
Abrir el entrenador de mensajes